La inspección de aerogeneradores con drones consiste en fotografiar y termografiar las palas, el buje, la góndola y la torre desde una aeronave no tripulada, con el rotor parado y frenado, para detectar daños sin que nadie tenga que colgarse de la máquina. En una parada breve se documentan las tres palas por sus cuatro caras con resolución suficiente para ver grietas, erosión del borde de ataque, impactos de rayo y estado de los receptores del sistema pararrayos. Esta guía explica qué se inspecciona, cómo se vuela, qué aporta la termografía, qué normativa aplica y qué debe exigir el operador en el informe.
Qué se inspecciona en un aerogenerador y por qué el dron ha desplazado a las cuerdas
En un aerogenerador se inspeccionan las palas (lados de presión y succión, bordes de ataque y salida), el buje, la góndola, la torre con sus uniones y el sistema de protección contra rayos. El acceso con cuerdas o plataforma obliga a una parada larga y a trabajos verticales a más de cien metros; el dron recorre cada cara de la pala en pasadas paralelas a pocos metros y entrega la serie fotográfica completa en una fracción de ese tiempo.
La escala del problema de mantenimiento la da el parque instalado: según el Anuario Eólico 2026 de la Asociación Empresarial Eólica, a cierre de 2025 había en España 32,9 GW en 1.454 parques y 22.433 aerogeneradores, de los que 9,77 GW superan los veinte años de servicio. En Canarias la potencia eólica era de 612,74 MW en mayo de 2023 según el Gobierno de Canarias. Máquinas envejecidas, ambiente marino y viento intenso son la combinación que acelera la erosión y la fatiga de las palas.
Defectos que detecta la inspección con dron
La inspección visual con dron detecta los daños de la superficie de la pala y de los elementos exteriores: erosión del borde de ataque, grietas, delaminación superficial, desconchados del gelcoat, fibra expuesta, quemaduras y perforaciones por rayo, daños en receptores y drenajes, y restos de aceite procedentes del buje. La termografía añade indicios de defectos bajo la superficie que la imagen visible no muestra.
La erosión del borde de ataque merece atención especial porque no solo es un problema estructural, sino de producción. Un estudio de DTU y CENER publicado en 2024 en Journal of Physics: Conference Series calculó una reducción del 4,3 % de la producción anual para un caso de erosión severa en el último tercio de la pala, y un trabajo de 2023 en Wind Energy estimó, a partir de datos SCADA, pérdidas medias de entre el 3 y el 8 % en turbinas con erosión. Detectarla cuando aún es pérdida de pintura y no de laminado separa una reparación de mantenimiento de una sustitución.
Cada hallazgo se clasifica por severidad, normalmente en una escala de cuatro o cinco niveles desde el defecto cosmético hasta el daño que exige parar la máquina, y se sitúa en la pala por cara y radio desde la raíz. Esa combinación es la que permite priorizar las reparaciones entre decenas de máquinas.
Cómo se planifica y se ejecuta el vuelo de inspección
El vuelo de inspección se hace con el rotor detenido, frenado y orientado en una posición fija que deje accesibles las tres palas; el dron recorre cada una en pasadas paralelas a distancia constante para que todas las imágenes tengan la misma escala. Parada, bloqueo del rotor, orientación de la góndola y ventana horaria se acuerdan antes con el operador del parque. El vuelo puede ser manual, asistido por sensores de distancia o automático a partir de un modelo de la pala; el automático da series repetibles entre campañas, pero exige un modelo geométrico fiable de cada tipo de pala.
Distancia, resolución y solape
La resolución útil depende de la distancia a la pala y del sensor: para que una grieta fina o el inicio de una erosión sean legibles, cada píxel debe representar una fracción de milímetro de superficie, lo que obliga a volar cerca y con cámaras de alta resolución. Las pasadas se solapan para que ningún tramo quede sin cobertura, y cada imagen se etiqueta con pala, cara y posición radial para poder comparar campañas de años distintos sobre el mismo punto.
Qué aporta la termografía frente a la imagen visible
La termografía en palas de aerogenerador detecta diferencias de temperatura superficial que delatan defectos bajo la superficie: una delaminación, una zona con humedad o una unión despegada acumulan y liberan calor a distinto ritmo que el laminado sano y aparecen como manchas más frías o más calientes cuando la pala está en transición térmica. Por eso se vuela en las horas posteriores a la salida o a la puesta del sol, cuando la superficie se calienta o se enfría y el contraste es mayor.
La termografía complementa a la imagen visible, no la sustituye: la cámara térmica tiene mucha menos resolución que la RGB, así que señala la zona sospechosa y la fotografía de detalle la caracteriza. Al interpretarla cuentan los mismos factores que en cualquier termografía de infraestructura: la emisividad del material, los reflejos del cielo y del sol sobre superficies lisas y el viento, que uniformiza la temperatura y borra el contraste. En el mismo vuelo la cámara térmica revisa el exterior de la góndola y el buje, donde una anomalía de temperatura puede apuntar a un problema mecánico interior, con la misma lógica que en la termografía eléctrica de instalaciones o en la termografía de plantas fotovoltaicas.
El sistema de protección contra rayos: la inspección que la norma exige
El sistema de protección contra rayos se inspecciona para comprobar que cada receptor de la pala sigue conectado a un conductor de bajada continuo hasta la puesta a tierra, capaz de conducir la corriente del rayo con una resistencia aceptable. La norma IEC 61400-24:2019 fija los requisitos de protección de palas, estructura y sistemas eléctricos frente al rayo, y establece inspecciones en ciclos que dependen de la exposición del emplazamiento, de la clase de protección y de los requisitos del fabricante y del asegurador, con una inspección adicional tras cualquier impacto conocido o sospechado y tras cualquier reparación que afecte al camino conductor.
El dron cubre la parte visual: estado de los receptores, quemaduras y perforaciones en la punta, grietas radiales alrededor del impacto y desprendimientos de la cinta del borde de ataque. La comprobación eléctrica de continuidad y resistencia sigue exigiendo medición, por contacto o con sistemas sin contacto; el dron localiza y documenta el daño antes de decidir a qué máquinas hay que subir. La IEC 61400-5:2020, dedicada a las palas, incluye la operación y el mantenimiento en su alcance y es la referencia para acordar con el fabricante qué defectos son aceptables.
Frecuencia de inspección y cuándo adelantarla
La práctica habitual del sector es una inspección visual completa de las palas al menos una vez al año, con inspecciones adicionales tras tormentas con impactos registrados, viento extremo o granizo, al final de la garantía y antes de repotenciar o vender el parque. Las máquinas con más de veinte años, ya una parte considerable de la flota española, y los emplazamientos costeros o de montaña justifican ciclos más cortos.
La ventaja del dron no está solo en el coste por máquina: hace viable inspeccionar toda la flota con la misma metodología y comparar campañas. Un defecto que era cosmético el año anterior y hoy mide el doble es una señal de progresión que ninguna inspección aislada puede dar.
Qué debe incluir el informe de una inspección de aerogeneradores
El informe de una inspección de aerogeneradores con dron debe permitir localizar cada daño sin ambigüedad, valorar su severidad y compararlo con inspecciones anteriores. Como mínimo debe incluir:
- Máquina, pala (por número de serie cuando sea posible), cara y posición radial de cada hallazgo.
- Fotografía de detalle de cada defecto con escala o medida estimada, y la imagen térmica asociada cuando exista.
- Clasificación de severidad según una escala definida en el pliego, con la acción recomendada y el plazo.
- Serie fotográfica completa de las cuatro caras de cada pala, no solo los recortes de los defectos, como línea base.
- Estado visual de receptores y punta de pala del sistema de protección contra rayos.
- Entrega en una plataforma que permita consultar el historial por máquina y componente.
Ese último punto separa una carpeta de fotografías de una herramienta de gestión de activos. En Aerolaser la inspección de infraestructuras, sean líneas eléctricas, plantas fotovoltaicas o parques eólicos, se apoya en la plataforma DALIA para trazar cada hallazgo desde la captura hasta la orden de reparación, y en sistemas propios como AeDrone, que combina hasta dos cámaras RGB, NIR, térmicas, multiespectrales o 360º en un mismo vuelo. La misma lógica de catálogo de defectos, severidad y trazabilidad de la guía de inspección de infraestructuras con drones se aplica aquí pala a pala.
Normativa aplicable al vuelo y requisitos del operador
Las operaciones con drones en parques eólicos en España se rigen por el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/947 y por el Real Decreto 517/2024, en vigor desde el 25 de junio de 2024, que desarrolla el uso civil de los sistemas de aeronaves no tripuladas y armoniza la normativa estatal con la europea. Volar a pocos metros de una estructura de más de cien metros, a menudo fuera de la categoría abierta, obliga a operar en categoría específica con la autorización o el escenario estándar que corresponda y a coordinar el vuelo con el operador del parque y, en su caso, con el espacio aéreo afectado.
Quien contrata debe pedir además procedimientos de seguridad propios del entorno eólico: parada y bloqueo del rotor, comunicación con el centro de control, límites de viento junto a la pala y plan de contingencia. Si la inspección forma parte de una campaña sobre todas las infraestructuras del parque, incluida su línea de evacuación de alta tensión, conviene planificarla con el mismo equipo para compartir logística y criterios de informe, como hacemos en nuestro servicio de inspección de infraestructuras.
Preguntas frecuentes
¿Hay que parar el aerogenerador para inspeccionarlo con dron?
Sí. La inspección detallada de las palas se hace con el rotor detenido, frenado y en una posición fija, porque el dron vuela a pocos metros de la pala. La parada dura lo que dura el vuelo de las tres palas, mucho menos que un acceso por cuerdas.
¿Qué defectos detecta un dron en las palas de un aerogenerador?
Detecta los daños visibles en superficie: erosión del borde de ataque, grietas, delaminación superficial, desconchados, fibra expuesta, quemaduras y perforaciones por rayo, y el estado de receptores y drenajes. Con cámara térmica añade indicios de delaminación o humedad bajo la superficie.
¿Sirve la termografía para inspeccionar palas de aerogenerador?
Sí, como complemento de la imagen visible. La termografía muestra diferencias de temperatura que delatan defectos internos cuando la pala está en transición térmica, por lo que se vuela preferentemente en las horas posteriores a la salida o a la puesta del sol. Como su resolución es menor que la de la cámara fotográfica, localiza la zona sospechosa y la fotografía la caracteriza.
¿Cada cuánto se inspecciona un aerogenerador?
La práctica habitual es una inspección visual completa anual, más inspecciones tras impactos de rayo conocidos o sospechados, viento extremo o granizo, al final de la garantía y antes de repotenciar o vender el parque. Para el pararrayos, la IEC 61400-24 fija ciclos según la exposición del emplazamiento, la clase de protección y los requisitos del fabricante y del asegurador.
¿Qué normativa regula la inspección de aerogeneradores con drones en España?
El vuelo se rige por el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/947 y por el Real Decreto 517/2024, que desarrolla el uso civil de los sistemas de aeronaves no tripuladas en España. Los criterios técnicos sobre las palas y su mantenimiento los marca la IEC 61400-5:2020, y los del sistema de protección contra rayos la IEC 61400-24:2019.